Extracto de  “La pintura de Maricela Salas: color, figura y movimiento”

 

“Obviamente, cuando alguien conoce al artista en su taller, y más cuando trabaja en su propia casa, también conoce al personaje, a su familia, a sus mascotas, puede ver el coche que se aparca enfrente y una serie de datos cotidianos que te hablan subjetivamente de su vida, sus gustos, sus aspiraciones. Pero para quien quiere conocer la obra en sí misma, como un  producto creativo artístico, esas cosas no tienen mucha importancia; es más, son un peligro, porque evaluarlas seria entrar en campos donde habitan los afectos personales y afinidades, las relaciones personales, los prejuicios, todo el paquete ambiguo de la mente humana. A quien esto escribe, en este caso concreto, eso no le interesa porque de lo que se trata es de hablar de algo tan materialmente espiritual como el arte.”

 

“ En uno de sus cuadros más actuales, la figura humana cobra la fuerza del grupo: La última gota de humanidad (2015), es un grito colectivo de angustia y dolor ante la impotencia del ser humano para poder revertir las tragedias que le afectan. La pintura se enmarca en una banda blanca que se detiene en el fatídico número 43,  que para siempre quedará marcado en la memoria del pueblo mexicano. Al juntarse los extremos del marco numerado aparece un rostro de mujer y unos brazos que cuelgan para albergar todos los cuerpos que se amontonan en el centro del cuadro. Las imágenes de las madres de los estudiantes tienen esa estética de la  figura  que es marca de la obra de Maricela Salas, pero al contrario de los personajes que podemos apreciar en sus series anteriores, muestran el dolor de muchas formas diferentes: gritan, gimen, lloran; o permanecen calladas apretando los dientes; cierran los ojos o rezan para asimilar ese dolor interno que se hace colectivo. Sus hijos desaparecidos están presentes en sus cuerpos, en sus posturas, en sus expresiones, consiguiendo en su conjunto un cuadro que refleja y revela el espíritu de la tragedia con una magnitud que impacta. En esta composición reciente, se manifiesta con claridad la evolución que la figura ha alcanzado en su obra.”

 

Xabier F. Coronado

Tetipac, Guerrero,

21  de septiembre, 2015

 

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Una Mexicana en Suiza

 

Maricela llegó a Suiza proveniente de México hace aproximadamente 8 años.

Los primeros encuentros con ella tuvieron lugar en el marco de manifestaciones interculturales dirigidas a la integración de extranjeros,“ Del otro”.

Es así como la presentación de sus creaciones tuvieron un fuerte impacto en estas ocasiones.

A lo largo de los años, y de nuestros encuentros, pude descubrir la riqueza creativa de esta artista, a veces desconcertante, a veces fascinante, distinta, extranjera y al mismo tiempo muy cercana.

 

¿Qué se debe subrayar cuando hay que dar mis impresiones en tan pocas líneas?

Primero que nada ella emplea una gran variedad de técnicas aplicadas con diversos materiales, papel, tela, tejido, cartón, por citar aquí solamente los principales.

 

Estoy particularmente fascinado por sus libros “ palimpsesto” (pergaminos o escritos antiguos sobre el que se ha inscrito más de una vez, conservando relativamente restos del texto original. Palimsesto son viejos libros comprados en el mercado de chácharas, en donde las hojas son arregladas con dibujos, pintadas, pensadas, recortadas, pegadas, a través de las cuales se transparenta la impresión original, misma que se realzada, agujera, colorea y así es releído por la imagen.

 

Su trabajo contiene una riqueza de color, a menudo vivos y contrastantes es a la manera latinoamericana pero también calurosa. Un himno poético con colores de la vida, muy variados, un azul profundo en el cual hay un riesgo de perderse, un verde tendido de esperanza, rojos como la sangre que corre por nuestras venas.

 

También sus seres humanos toman colores diferentes al paso de situaciones, porque los colores de la vida los entintan. A través de su juego de color hay siempre una parte de humor, no una alegría superficial, que pasa por encima de la realidad.

 

Sus temas pueden ser trágicos y el sufrimiento no está callado. El sufrimiento del encierro, del odio, del desprecio, así, se traducen a veces en lagrimas negras. Pero es propia de su humor: a través de la tragedia se manifiesta lo cómico expresado de múltiples maneras: El que da al soplo de vida, a la fuerza de resistir, que anima a la danza de las elevaciones, que permite ir a hablar con las estrellas y de partir a la búsqueda de los sueños escondidos.

 

Este humor en medio de lo cómico y la tragedia, lo hemos podido vivir cuando Maricela creo y compartió con nosotros la fiesta mexicana de los muertos, ¡celebración colorida y feliz de una finalidad serena!

 

Esta tragicomedia es la condición del ser humano y también del mundo animal que ella comparte, elefantes, serpientes, tortugas o ballenas que acompañan a la figura humana, tema omnipresente en su obra. Pequeños, grandes, mujeres, hombres, niños, raramente solos, más bien en parejas o en grupo.

 

Lo que desconcierta es que son alargados, esqueléticos, con troncos y extremidades estiradas, un poco a la manera de Alberto Giacometti.

A menudo desnudos, reducidos a lo esencial. Una manera de expresar que la vida no permite sentarse tranquilamente y dejarse engordar.

Los humanos de Maricela están en movimiento, se entregan a actividades que son el tejido de la vida humana, caminan, comen, saltan, bailan, confían, esperan, aman, se acarician, se acogen y recogen.

 

La mexicana pronto nos dejará, regresará a su país con su familia y los adiós nos costaran algunas lágrimas. Nos acordaremos que esas lágrimas son tal vez gotas de humanidad.

Si veo bien, en la “gota de humanidad” hay lugar para muchos humanos, Negros y Blancos, abreviando, otros, siempre otros.

Y hay un personaje volteado de espaldas, con un sombrero puntiagudo un poco roto pero provisto de una estrella, (otra más!), con los brazos elevados como para decir adiós. ¿Esta artista esta por partir? Pero felizmente, ella nos deja una gota de humanidad…

 

Pierre Buhler

Dr. en Teología

Enero 2009

… y tu Maricela, tu y tus atmósferas, tu y tu generosidad, nos haces respirar el niño que llevamos dentro y que emerge a través de tu pintura.

 

Tu nos reenvías a eso que se esconde detrás de nuestros miedos, nuestras dudas y nuestras emociones.

 

En la tela, imprimes tus símbolos, nos los prestas para llegar a conocernos mejor, para comprendernos y aceptarnos.

 

Como un fluido, nos pasas la fuerza de tus sentimientos y de tus convicciones. Nos permites leer mensajes en los cuales, con evidencia, uno mismo se reconoce.

 

Haces caer todas las jerarquías, cada uno de tus personajes es un ser sensible que crece, que aprende equivocándose, una especie de acróbata que busca el equilibrio y referencias.

 

Cada una de tus telas nos sugiere la tolerancia, invita al respeto y a la simplicidad.

 

A dejar los falsos pretextos, a tener una mirada dulce sobre el otro, a su diferencia o a su condición.

 

Annick Weber

Periodista

Noviembre 2006

Derechos Reservados para Maricela Salas • México 2018 •